lunes, 29 de abril de 2013

LITERATURA INFANTIL, DESDE UN PRISMA TEÓRICO


¿Qué es la literatura infantil? Desde un punto de vista teórico

Habiendo leído  algunos autores o escritores de la LIJ. Pude darme cuenta que un concepto universal y acordado sobre la LIJ puede ser: “acciones destinadas, a través de un libro, para que niños, niñas y jóvenes relacionen las experiencias con sus propios mundos”

Si bien, la definición antes expuesta no está del todo mal, carece de aristas que se incorporan dentro de la LIJ y que es imprescindible  considerarlas para mayor entendimiento.

Concuerdo profundamente que la literatura infantil en un sentido es arte. No es la intención analizar la palabra “arte” pero es relevante cómo Liliana Bodoc define la LIJ. Aclara que la literatura infantil juvenil posee un discurso artístico debido a su alto grado metafórico inmerso en él, o por lo menos lo que pretende y, es este lenguaje poético el que hace de la LIJ  una fuerte corriente artística bien elaborada, y no un simple escribir de manera divertida. Al respecto, Liliana Bodoc manifiesta: “No hablo específicamente del género lírico: estrofas, rimas, verso pautado o libre. Hablo, sí, del lenguaje poético, del que deviene de una poética y puede aceptar distintas voces y distintos estilos: la sobriedad, el minimalismo, la parquedad, la abundancia, la brutalidad, la dulzura”.

En este contexto sobre el discurso poético de la LIJ, se menciona que éste pensamiento es un modo de conocimiento tan serio y trascendente como el pensamiento racional. Por tanto, adquiere la misma relevancia y no es más fundamental la razón que la sensibilidad poética.

La literatura en particular “conoce” y explica la realidad de un modo particular y, como tal, insustituible, un conocimiento que de ningún otro modo podríamos adquirir.  Inclusive, la misma autora consigna en el texto que la carencia de este conocer poético influye en la emocionalidad del ser creando desventajas en él.

Un mediador por tanto, tendría la compleja tarea de aprender a sensibilizarse con estos aspectos líricos, cuyas características principales dicen relación con la subjetividad y la interpretación temática del mundo creado por el autor. La función del mediador es tomar conciencia sobre el discurso y, más aún, reflexionar sobre el destinatario final, pero también sobre las pretensiones del autor.

En referencia a los autores, Rosell señala que “Toda obra maestra de literatura infantil es el resultado de un descubrimiento, de una invención, de una revelación, de un compromiso del espíritu del autor –inevitablemente un adulto– con las esencias y posibilidades de lo humano que se revelan a través de los niños” 

Para enlazar estas ideas  deduzco que Rosell  de igual forma toca un punto relevante “El espíritu del autor” interpretado como la esencia del lenguaje poético. Es este concepto de espíritu lo que hace a la LIJ una literatura peculiar, es este concepto el que involucra el compromiso del escritor para envolver a través de la metáfora las ideas del mundo.

Rosell manifiesta también que “El papel del niño en la literatura infantil no es el de simple destinatario, sino el trozo de cristal polifacético, fotosensible y fecundo a través del cual el creador enfoca cuanto le rodea, le rellena o le falta.”

Indiscutiblemente, el creador de los temas  relacionados con la intención que estos pretendan, no  son más que el estudio reflexivo y complejo sobre la perspectiva  única que tiene el niño sobre el mundo que es real e imaginario. Esta situación por tanto, entrega un plus distintivo al autor, quien ha tenido que tratar de manera empática los temas y las ideas que los niños y jóvenes vivencian al leer.






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