¿Qué es la literatura infantil? Desde un
punto de vista teórico
Habiendo leído algunos autores o
escritores de la
LIJ. Pude darme cuenta que un
concepto universal y acordado sobre la
LIJ puede
ser: “acciones destinadas, a través de un libro, para que niños, niñas y
jóvenes relacionen las experiencias con sus propios mundos”
Si bien, la definición antes expuesta no
está del todo mal, carece de aristas que se incorporan dentro de la
LIJ y
que es imprescindible considerarlas para mayor entendimiento.
Concuerdo profundamente que la literatura
infantil en un sentido es arte. No es la intención analizar la palabra “arte”
pero es relevante cómo Liliana Bodoc define la
LIJ. Aclara que la literatura
infantil juvenil posee un discurso artístico debido a su alto grado metafórico
inmerso en él, o por lo menos lo que pretende y, es este lenguaje poético el
que hace de la
LIJ una
fuerte corriente artística bien elaborada, y no un simple escribir de manera
divertida. Al respecto, Liliana Bodoc manifiesta: “No hablo específicamente del
género lírico: estrofas, rimas, verso pautado o libre. Hablo, sí, del lenguaje
poético, del que deviene de una poética y puede aceptar distintas voces y
distintos estilos: la sobriedad, el minimalismo, la parquedad, la abundancia,
la brutalidad, la dulzura”.
En este contexto sobre el discurso poético
de la
LIJ , se menciona que éste pensamiento es un
modo de conocimiento tan serio y trascendente como el pensamiento racional. Por
tanto, adquiere la misma relevancia y no es más fundamental la razón que la
sensibilidad poética.
La literatura en particular “conoce” y
explica la realidad de un modo particular y, como tal, insustituible, un
conocimiento que de ningún otro modo podríamos adquirir. Inclusive, la
misma autora consigna en el texto que la carencia de este conocer poético
influye en la emocionalidad del ser creando desventajas en él.
Un mediador por tanto, tendría la compleja
tarea de aprender a sensibilizarse con estos aspectos líricos, cuyas
características principales dicen relación con la subjetividad y la
interpretación temática del mundo creado por el autor. La función del mediador
es tomar conciencia sobre el discurso y, más aún, reflexionar sobre el
destinatario final, pero también sobre las pretensiones del autor.
En referencia a los autores, Rosell señala
que “Toda obra maestra de literatura infantil es el resultado de un
descubrimiento, de una invención, de una revelación, de un compromiso del
espíritu del autor –inevitablemente un adulto– con las esencias y posibilidades
de lo humano que se revelan a través de los niños”
Para enlazar estas ideas deduzco que
Rosell de igual forma toca un punto relevante “El espíritu del autor”
interpretado como la esencia del lenguaje poético. Es este concepto de espíritu lo que hace a la
LIJ una
literatura peculiar, es este concepto el que involucra el compromiso del
escritor para envolver a través de la metáfora las ideas del mundo.
Rosell manifiesta también que “El papel
del niño en la literatura infantil no es el de simple destinatario, sino el
trozo de cristal polifacético, fotosensible y fecundo a través del cual el
creador enfoca cuanto le rodea, le rellena o le falta.”
Indiscutiblemente, el creador de los temas
relacionados con la intención que estos pretendan, no son más que
el estudio reflexivo y complejo sobre la perspectiva única que tiene el
niño sobre el mundo que es real e imaginario. Esta situación por tanto, entrega
un plus distintivo al autor, quien ha tenido que tratar de manera empática los
temas y las ideas que los niños y jóvenes vivencian al leer.

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