viernes, 7 de junio de 2013

Un ejemplo de narración Ilustrada

Pensaba en cómo una obra puede hacer ciertas conexiones mentales. Como un libro llama al recuerdo, incita a la memoria y motiva la estética. He aquí el mayor ejemplo; La manera en cómo mi cerebro puso en funcionamiento sus tuercas, engranajes, cuerdas, piezas, ensambles, etc.



La invención de Hugo Cabret es una obra que relaciona de manera armónica texto e imagen. Es un ejemplo de narración ilustrada o novela ilustrada.


Desde su perspectiva estética el libro posee muchas valoraciones. A pesar de su imponente aspecto, lo que es aparentemente desmotivador para un lector  juvenil inicial en libros gruesos, se revierte al observar la ilustración de la tapa (dura) que invita sugerentemente a abrir el libro a través de la cerradura. Si a continuación se hojea el libro, pueden encontrarse ilustraciones creadas por el mismo autor cuyas tonalidades grises impactan en contraste con su colorida tapa,  esta situación otorga misterio y una pincelada clásica al mismo tiempo en el relato. Las  imágenes están secuenciadas según avanza el relato.

Las 158 ilustraciones en blanco y negro así como también las otras imágenes, ocupan doble página, todas éstas en su mayoría sin texto (mudas) permiten una mayor interpretación sobre el cuadro visual. Cada escena proporciona datos importantes para seguir con el relato, muchas de ellas son relevantes para su consecución, inclusive, hacen un macro o zoom en la imagen para marcar lo relevante. El lector debe observar con bastante detención. Esta situación provoca  pausas en la historia, lo que permite digerir de manera más consciente el relato.





El marco negro y las hojas negras que presentan los capítulos le dan un toque clásico cinematográfico al más puro estilo del cine en sus inicios a principios del siglo XX, como si observamos una obra de cine mudo. Esto influye en la obra de manera tal que resalta la narración histórica que se hace presente sobre Georges Mélies. Pero también armoniza los oscuros pasadizos de una imparable Paris en los años 30. A ratos encontramos páginas de un solo párrafo, lo que incentiva el descanso visual textual. El marco negro en cada hoja genera la sensación de integrar al lector sobre lo que lee.


Dentro de lo  literario, la obra posee varios aspectos para destacar.       Uno de los principales aspectos es cómo el autor mezcla la narración histórica con la narración ficticia, adentrándonos en el mundo del cine y sus inicios en manos del famoso cineasta Georges Mélies. Esta situación además permite viajar dentro de la narración de manera simultánea sobre los tiempos, a través del pasado se entiende el presente y el futuro y viceversa.

Los enigmas son recurrentes en el la historia y muestran relación con cada personaje que aparece, como el parche de Etienne y su simbolismo con la obra del cineasta Mélies en “El viaje a la Luna” o la llave que tenía como colgante Isabelle, clave para el funcionamiento del autómata. La relevancia de estos personajes hace un protagonismo compartido, por tal motivo, el relato se presenta más ágil y dinámico. La ambivalencia del juguetero, los antivalores justificados de Hugo, el misterio del autómata, hacen de esta obra un aperitivo por excelencia de la literatura para jóvenes.




En definitiva la obra pertenece indudablemente al género de la narración ilustrada o novela gráfica, las imágenes están estrechamente relacionadas con el texto y permiten un mutualismo innegable, pues ambos aspectos “imagen y texto” se necesitan. Tal cual lo afirma (Sipe,1998) tomado del texto de Cecilia Silva-Díaz (Entre el texto y la imagen: álbumes y otros libros ilustrados) “Las narraciones ilustradas incluyen imágenes secuenciadas y una narración que se construye por la combinación de los dos códigos. En una narración ilustrada, el “texto”- lo que se dice- está compuesto de palabras e imágenes que actúan de manera sinérgica”. Vale decir que su combinación promueve mayor significado a diferencia si se toman por separado.



Como si esto fuera poco: