sábado, 31 de agosto de 2013

Reflexión sobre las actividades de animación lectora

No cabe duda que, el acto de leer en voz alta es todo un mundo por descubrir. Es una acción llena de vaivén, la cual se puede prolongar en las cabezas de nuestros oyentes o bien fracasar.

Planifiqué, por tiempo, una actividad para pocos oyentes la que se constituyó por damas en su totalidad a pesar que había dos varones invitados. Al parecer no quisieron sacrificar la mañana del día sábado.
Antes de la actividad. Preparé un espacio adecuado para las oyentes, pertenecientes a un rango etario de 12 años promedio. El libro para animarlos fue el libro álbum “Los misterios del señor Burdick” de Chris Van Allsburg.

Previamente el espacio estaba estructurado de manera acogedora; cojines, un tapete y un sofá. Posteriormente se iniciaría una actividad con una proyección digital sobre el libro. Este armatoste estaba encima de una mesa, y temí distracciones, sin embargo, nada de ello ocurrió.

Ensayé la lectura para evitar tropiezos pero igual hubo errores, nada grave por cierto, quizás fue un poco de nerviosismo. De todos modos me sentía seguro, pues este  libro álbum me causa placer lo que prohibía concentrarme aún más en si lo hacía bien o mal. En todo momento quise traspasar la energía del libro y lo logré, pues la planificación cumplió con mis expectativas y más.

En un principio pensé que podría ser plano, pues la introducción del libro presentaba inmediatamente a tres personajes y podría provocar enredos al oyente. Me di cuenta, luego de haberlo hecho, que no era necesario preguntarles por cada personaje aún así respondieron atentas. En ese momento reflexioné sobre mi objetivo trascendental: generar  gozo al escuchar lecturas, y no precisamente evaluar la capacidad comprensiva de mi audiencia, por suerte me contuve.

La audiencia quedó sorprendida por la ilustraciones que, en este libro álbum, son su fuerte. Las pausas fueron más intensas a medida que transcurrían las ilustraciones, los títulos y los epígrafes. Cada una de ellas intervenía muy atenta, observaban, leían e interpretaban. Deducían basándose en el complemento imagen-texto. Formulaban hipótesis. Estaban conectadas.

Los conocimientos previos que me ayudaron a la realización de la actividad fueron sin duda:

-   Haber leído sobre los intereses de los niños o jóvenes según las etapas piagetanas que fundalectura retoma. El misterio fue clave para estimular el pensamiento hipotético-deductivo.
-  Seleccionar un libro álbum que me causara placer y cumpliera con los requisitos anteriormente expuestos. Pues aseguraría el traspaso del placer al leerlo y la energía que creo la audiencia captó.
-    Retomé lo exitoso y fácil que es trabajar la comunicación oral en grupos pequeños.
-  Quise lograr una vinculación de tipo afectiva con la audiencia al acercarme hacia ella, propiciando un ambiente cálido, etc.



Obtengo de esta actividad varios aprendizajes. Primeramente prepararme para un grupo más grande, pues resultó no tan estresante. En segundo lugar, reflexioné sobre mi propia práctica pues al ver la evaluación de la audiencia me di cuenta que debo acercar más el texto. Otra situación que llamó mi atención fue que el medio  audiovisual  (la proyección digital) después de la lectura estuvo de más. Al finalizar se les pidió a los oyentes que recrearan un cuento basándose en alguna ilustración, en lo posible observando las diapositivas. Decidieron tomar el texto como objeto y observar las ilustraciones desde ahí. Aprendí que la apreciación sobre la obra no pasa por lo que se muestra y se observa, sino sentirla o tocarla.

domingo, 25 de agosto de 2013

IMPRESIONES SOBRE CUATRO TEXTOS



1.- "Duerme negrito" de Paloma Valdivia. FCE, 2012

Lo primero que hice con este libro, una vez sacado de la gran bolsa negra del FCE llena de libros fue lógicamente disfrutarlo y dárselo a Facundo, mi sobrino de un poco más de tres años.

Primeramente, porque de cariño su ñaña le llama "negrito" y segundo, porque pensé que su realidad es muy similar a la del "Negrito", protagonista de la historia. Pues su madre, mi hermana había encontrado un buen trabajo en una minera, por lo que debía viajar constantemente.

Mi primera impresión respecto del formato fue apreciarlo por su tapa y páginas duras, manipulable para los niños y las niñas que desean leerlo, y a pesar de ser un libro pequeño, encontré que era consistente y firme. En definitiva es un libro ideal respecto al formato para niños y niñas de la primera infancia. Cuando lo leí capté que su contenido hacía referencia a una canción de cuna o alguna canción popular. Yo no conocía dicha canción, por lo tanto, como no tenía el ritmo memorístico incorporado lo leí intentado cantar y no me resultó difícil. Mientras lo leía ocurrió que las ilustraciones ayudaron a evocar la imagen de Facundo y mi decisión de darle este hermoso libro.

El texto me gustó por lo anteriormente expuesto, pero por sobre todo porque vi una historia personal reflejado en él.

Las ilustraciones de Paloma Valdivia son, por decirlo menos, espectaculares. Logré apreciarlas en fondos llamativos y coloridos energizantes para la visual de los niños y niñas que lo leen, el amarillo que se asocia con la felicidad, el magenta que se asocia con la independencia y la bondad y el azul turquesa que lo asociamos con plena quietud o tranquilidad. Todos ellos variantes de colores primarios que fomentan la creación. En estos fondos las ilustraciones son más llamativas aún, pues las tonalidades de negro, el blanco y el rojo destacan el movimiento de la historia, el cómo se mueven los protagonistas y los elementos accesorios (juguetes, animales, etc.) La madre, es un simbolismo de protección por su gran tamaño y presencia en la historia. Representa la lucha y la consolación. El negrito, es el hijo que representa  la menudez, la inocencia y el desamparo. No obstante, los otros elementos generan la sensación de recompensa y la historia toma más valor relacionándose con el inquebrantable lazo de amor entre madre e hijo y el tremendo sacrificio. Si miramos detenidamente, cada ilustración  notaremos que coincide con el texto. Sin embargo, creo que situar el texto con un formato de letra pequeña, hace que este niño que juega a leer no note bien sus formas, pues creo que en la primera infancia pudiese incorporar éstos símbolos que, por lo demás, al ser una canción de cuna, se repiten constantemente y se familiarizan con la experiencia del niño. Relaciono el libro con la vinculación afectiva del acto de leer en voz alta. La importancia de este tipo de libros para promover este espacio entre el adulto-libro y niño, para fomentar ese triángulo amoroso que Yolanda Reyes manifiesta y la importancia de la relación o vínculo por sobre el libro objeto. Al respecto tomando la cita que hacen Aravena y Ojeda (2010) en "Vinculación afectiva" sobre el siguiente texto de Yolanda Reyes "Es probable que esa fascinación temprana que ejerce el libro no provenga ni del objeto físico ni de sus ilustraciones ni de la historia que cuenta, sino, más bien, de la experiencia afectiva que fluye y que ofrece tantas pistas de desciframiento vital, tanta cercanía" 

Creo que la propuesta que entrega el autor es retomar primeramente el vínculo afectivo que en estos tiempos se ha perdido y lo hace a través de este formato tan llamativo. Propone un análisis sobre una realidad existente donde la madre  muchas veces debe hacer de padre/madre y velar por el bienestar de sus hijos que, por lo general, deben ser separados de ellos por largas y extensas horas de trabajo.








2.- "El increíble niño comelibros" de  Oliver Jeffers. FCE, 2007



Mi primera impresión con este libro fue predecir que sería muy entretenido. Las ilustraciones y el colorido lo hacían indudablemente muy atractivo, inclusive esa mordida en un extremo del libro. Mientras lo leía reflexionaba en el propósito del autor para con el título "Increíble niño como libros" suponiendo que el "comerse" los libros siempre tendría características positivas, pues uno mismo, tal cual fuese una hipérbole decimos "me devoré este libro" "me comí este libro" "me tragué este libro". Entonces, anticipé su final pensando en que Enrique, el comelibros, sería un chico muy listo y muy asiduo para leer todo tipo de libros y que, ser listo y experimentado lo haría por siempre feliz sin padecimiento de ningún tipo. Sin embargo, con el pasar las páginas y mientras analizaba texto e imagen me di cuenta que en la historia "comerse los libros" no era sustancialmente lo medular y positivo. Comerse un libro para ser listo no es lo importante en realidad. Convencionalmente decimos que un libro lo comimos o lo devoramos porque lo entendimos, porque lo comprendimos o porque lo terminamos rápido, pero no porque resultó placentero. Leer para ser listo no es más importante que leer porque gozo de hacerlo. Leer sin que emocione lo que se lee entonces no tiene sentido.

Para mí, resultó ser un libro abrupto sobre lo que pensaba del concepto "comerse los libros". Pues deja en claro un atisbo contrario a comerse uno. Comerse un libro y no disfrutarlo, por el contrario llegarse a "enfermar" comiéndolos ¿Es adecuado?, creo más bien que digerirlo, saborearlo e incorporarlo a mi experiencia vivida es lo trascendental.

Respecto a la ilustraciones, Enrique es muy cercano a un niño cualquiera, sus características físicas son cercanas, así como también el ambiente ilustrado. Su gran cabeza al parecer, es sinónimo de sabiduría. Así como su gran boca el acceso digestivo del conocimiento. El fondo de algunas páginas del libro tiene estampados textos de cualquier tipo haciendo alusión a todo lo que Enrique pudo haber comido. Texto e imagen van muy relacionadas. Un ejemplo de cuando quería ser "el más listo del mundo" aparece sobre un mapa o la palabra del crucigrama que su padre no podía encontrar. El texto puede comprenderse sin las imágenes.

La propuesta del autor la interpreto como:
"No basta sólo con devorar un texto para ser listo, sino más bien, devorarlo porque me produce placer y puedo incorporarlo a mis experiencias de vida."

Y además tomo este fragmento que hace referencia a este libro:


"Hacer leer como se come, todos los días, 
hasta que la lectura sea como el mirar, 
ejercicio natural, pero gozoso siempre. 
El hábito no se adquiere si él no promete 
y cumple placer.

Gabriela Mistral






3.- Los misterios del señor Burdick, Chris van Allsburg. FCE, 1996


No había tenido la oportunidad para manifestar que de todos los libros que venían dentro de la bolsa del diplomado los obsequié, a excepción de uno. Repartí algunos entre mis sobrinos ("Duerme Negrito" y "La piedra azul") otro "La invención de Hugo Cabret" lo obsequié a una mediadora y gran amiga. El resto los doné al CRA de mi escuela. Todo esto en el marco de querer iniciar el fomento lector "compartiendo" sin suponer ni vaticinar que los ocuparía en algunos módulos. De lo contrario no los hubiese entregado tan fácilmente. Pues bien, iba a este punto porque el único libro que dejé para mí fue "Los misterios del señor Burdick" de Chris Van Allsburg. Mi impresión sobre este texto a priori sin leerlo, o mejor dicho sin leer los textos, fueron las ilustraciones y la similitud con la realidad. Recuerdo tres imágenes inmediatas cuando hablamos de este libro; las ilustraciones de los cuentos "Un extraño día en Julio" , "Las siete sillas" y "Oscar y Alfonso". Alguna conexión hicieron con mi niñez, quizás por eso las recuerdo ¿Será por ello que este libro se quedó conmigo? Como sea, le tengo mucho aprecio. En una anécdota,  lo llevé a mi escuela a modo de motivación en un taller. Quienes terminasen la actividad de clase podían llevarse el libro el tiempo que quisieran. Carla, la alumna más tímida del 6°A fue quien logró terminar la actividad de manera muy prolija. Ella se lo llevó. Carla demoró cinco días en devolverlo y al preguntarle sobre ¿Qué le pareció? Ella dijo que escribió una historia relacionada al cuento que más le gustó "La alcoba del tercer piso". Quisiera comentarla pero no tengo mucho tiempo ni espacio.

Quiero pedir disculpas si me alargo. Pero con estas experiencias quiero explicar la impresión de este libro conmigo. No todo termina aquí. En mi búsqueda desesperada y el desorden que siempre me acompaña (la irresponsabilidad es parte de mi, y me da vergüenza no poder controlarlo) viaje a Buenos Aires este julio pasado. En pleno desarrollo del módulo 4 que atrasé nos solicitaban el análisis y los trabajos de doble codificación, intertextualidad y metaficción basados en algunas obras que venían dentro de la bolsa. En el CRA de mi colegio no estaban los que quería, eso me dio gusto pero al mismo tiempo desesperación, así que pensé: - ¡No importa! los compro en Bs. Aires. Así sin nada viajé con mi único acompañante de la bolsa "Los misterios del señor Burdick". Lo leí una y otra vez, una y otra. Las ilustraciones me envolvían y de paso, a una de mis acompañantes. Joceline, una gran amiga que me acompañó en este viaje. Ella quedó fascinada con el libro, tanto así que destinamos algunos días para hacer los trabajos que ella gentilmente se ofreció en ayudar. En el Hall del hotel nos reencontrábamos para charlar sobre "Voces en el Parque" (que tuve que comprarlo en la libería maravillosa "El Ateneo") se emocionó con "Camino a casa" (que no lo encontré en las librerías, pero lo vimos en video) y nos "craneamos" con "Los misterios del señor Burdick". Creo en las causalidades y no por  nada me quedé con este libro. Le tengo aprecio sin poder entender por qué me gusta tanto. Sólo sé que me fascina.

En otros términos, el libro me gustó porque tiene un formato muy misterioso. Referente a ello, este libro álbum podría ser ideal para un lector de 6 años tal cual lo señalan Funadalectura en base a la teoría piagetana debido a que en esta etapa todavía traspasan de la realidad a la ficción con total naturalidad y son pertinentes los cuentos de terror, asombro y misterio, aprecian las ilustraciones más concretas y más realistas. Por otro lado, el libro álbum pudiese ser atractivo para la etapa de 12 años, según Piaget en esta etapa se da el paso a un tipo de pensamiento hipotético-deductivo, en el que son capaces de razonar, generar hipótesis y conclusiones sobre lo real y lo ficticio.

Este misterioso libro desprovisto de colores envuelve al ojo del lector con unas ilustraciones bastante detallas y realistas. Todas en blanco y negro dan un toque de clásico y el semibrillo y textura de las páginas un aroma elegante. Las ilustraciones creo que superan al ínfimo texto que posee cada cuento. No obstante, la relación entre texto e ilustración es muy estrecha, pues en la mayoría de los cuentos no es posible entender el texto sin la imagen, es más bien un complemento.

Este texto tiene la particularidad de ser metaficcional. En su introducción se puede apreciar cómo se habla de él y de qué manera se puede complementar con la experiencia de cada lector, de cómo este lector interviene en cada uno de los cuentos y la capacidad que tiene para crear y verbalizar sobre el mismo libro. Es un libro que propicia la interacción entre lector y oyente, ideal para la animación lectora.

Es importante señalar que si un texto es de pleno placer para el lector que lee en voz alta, en el oyente habremos ganado un futuro lector y animador lector.

"La única forma de seducir con la lectura es sintiéndola como parte fundamental de nuestra vida."

























4.- “El almohadón de plumas”, en Cuentos de amor, de locura y de muerte, Horacio Quiroga, Andrés Bello.


De los cuatro textos a analizar, sin duda alguna, éste es el más distinto. Tanto en su formato como en su extensión y su temática. Sin duda alguna una narración muy descriptiva, con poco diálogo pero tentadora y creativa. Mi primera impresión fue de agrado y exaltación. Creo que la descripción detallada de la situaciones y el ambiente generan un relato misterioso pero cercano, fácil de relacionarlo con elementos de la vida real. Sin embargo, su desenlace me cobijo con sorpresa al leer la causa de la extraña muerte de Alicia. En un principio vaticiné una muerte errada. Reflexioné sobre la relación "monótona" o "típica" entre Alicia y Jordán y adelanté la historia suponiendo que Alicia producto del aburrimiento y en un estado de locura o delirio (que no me equivoqué) asesina a su propio marido con un almohadón de plumas. Claramente, pude dar con dos aspectos del cuento: "la muerte y el delirio". pero no con esas acciones. Así pues me llevé una tremenda sorpresa. Si alguien me pide graficar una escena del relato ilustraría al mono extendido sobre sus dedos en la habitación de Alicia, sería un dibujo completamente surrealista.

El relato me gustó mucho. Con sus descripciones imaginé cada rincón de esa casa, cada lugar, cada delirio y cada intervención de los personajes.

Creo que el texto construye el suspenso mediante la descripción detallada de los hechos. En un principio la relación del matrimonio y la inoportuna enfermedad. El ambiente del hogar profundiza el suspenso cuando se describe la casa casi perfecta sin suponer que algo raro ocurriría allí mismo., por el contrario, se interpretaba un matrimonio feliz en una hermosa casa. Los pasos, el andar y eco que generaba Jordán, la conducta inexplicable de Alicia y la sin razón de los médicos construyen este misterio, esta tensión, ese suspenso.

Basándome en las recomendaciones de Fundalectura apoyado en Piaget, diría que el público etario pertinente para este texto sería la etapa de los doce años, pues "desde los doce años se da el paso a un tipo de pensamiento hipotético-deductivo, en el que son capaces de razonar, generar hipótesis y conclusiones sobre lo real y lo ficticio. Ya son más autónomos en sus lecturas y tienen más conciencia de sus intereses. Gustan de narraciones más realistas que hablen de sus problemas cotidianos, pero también de lo detectivesco, las aventuras y, en general, buscan identificarse con lecturas más adultas."