Por esa puerta huyó, diciendo: «¡Nunca!»
Por esa puerta ha de volver un día...
Al cerrar esa puerta, dejó trunca
la hebra de oro de la esperanza mía.
Por esa puerta ha de volver un día.
Cada vez que el impulso de la brisa,
como una mano débil, indecisa,
levemente sacude la vidriera
palpita más aprisa, más aprisa
mi corazón cobarde que la espera.
Desde mi mesa de trabajo veo
la puerta con que sueñan mis antojos,
y acecha agazapado mi deseo
en el trémulo fondo de sus ojos.
¿Por cuánto tiempo, solitario, esquivo
he de aguardar con la mirada incierta
a que Dios me devuelva compasivo
a la mujer que huyó por esa puerta?
¿Cuándo habrán de temblar esos cristales
empujados por sus manos ducales
y, con su beso ha de llegarme ella,
cual me llega en las noches invernales
el ósculo piadoso de una estrella?
¡Oh, Señor!, ya la pálida está alerta:
¡oh, Señor, cae la tarde ya en mi vía
y se congela mi esperanza yerta!
¡Oh, Señor, haz que se abra al fin la puerta
y entre por ella la adorada mía!
...¡Por esa puerta ha de volver un día!
Amado Nervo
Recordé las veces que has partido, a través de esa puerta...pero me he alegrado tanto cuando te veo cruzarla para que vuelvas a dormir en nuestra cama.
Que desdicha más inmensa es que alguien se vaya y cruce una puerta, pues éstas son umbrales con fama de amargura y tajante decisión. Podría apostar mi cabeza que, cuando uno se enamora las puertas son de temer. En alguna medida, todas protegen un nicho, la paz, el acervo del amor y el habitué, procurando mantener pálpito el corazón. Otras puertas son maltratadas por las tempestades y el desamor, sufren la ira de la venganza, la traición y la infelicidad. Por fuera o por dentro, las pobres puertas son obstáculos para la impetuosidad, son arañadas por los gritos de lenguas impías y abusadas con tacto indolente y precipitado. De la misma forma, son cómplices del erotismo, en sus vetas guardan los secretos más profundos, dialogan y convencen que aun no es tiempo de partir. Son las testigos de un beso meloso.
Quiero que sepan, las puertas, hermosas sean, perdonaos cuanto te hemos hecho sufrir.
Enlaces
Lee todo en: La puerta - Poemas de Amado Nervo http://www.poemas-del-alma.com/la-puerta.htm#ixzz2i7r30RRi
imagen uno extraída de: http://cristinette.blogspot.com/2008/10/puertas.html
http://www.flickr.com/photos/cassius1999/5414211492/